San Antón atrae a una mercería-lencería
“Pili y Mili” abre en la esquina Gran Vía con Pérez Galdós
Pili y Mili fueron unas gemelas famosas, actrices y cantantes de la década de los 60 que hicieron furor. En los 70, el dúo zaragozano se fue al traste y se disolvió: Aurora se casó con un empresario mexicano y Pili se ganó la vida con pequeños papeles en la pantalla sin ningún relumbrón. Las dos han cumplió 79 años. Pili y Mili vuelven al candelero, pero solo como nombre comercial que va a dar lustre una mercería-lencería, ubicada en la calle San Antón, gestionada por Raquel Pérez que, de esto sabe un rato y sin miedo a esta aventura con 30 años en el gremio.
La “Mercería Pili y Mili” se abrirá el próximo 9 de mayo, sábado, en el local que ocupó durante años la tienda de camisas y jersey de punto Molgoy, esquina con la calle Pérez Galdós. A la empresa, le vino encima la crisis y se llevó por delante el negocio de Logroño, Vitoria y la fábrica de Navarrete, 21 de junio de 2024. Dos años de inactividad y una emprendedora, curtida y trabajadora, arranca con una tercera tienda, para más alegría. Raquel tiene abierta “Hilos”, en mitad de San Antón, desde hace un año, vendiendo ropa infantil para bebes y niños y sigue con la primera mercería en Marqués de la Ensenada, número 37, que atiende el entorno urbano de sus alrededores.
Raquel tiene fe ciega en San Antón. Tenía posibilidades todas de irse a otra zona o a una superficie y ha elegido un local en San Antón, que ya conoce de sobra. “Mercería Pii y Mili” es un establecimiento con espacio donde sus clientas podrán probarse bañadores, bodys, pijamas o los uniformes del colegio. Al desaparecido Molgoy, coge el relevo “Mercería Lencería Pili y Mili “y su nueva inquilina, Raquel Pérez, es optimista porque cree en el comercio de proximidad donde el cliente y clienta prueban, ven la calidad con la gran ventaja de la cercanía, el trato personal, la experiencia y confianza y el asesoramiento en el momento de la compra.
San Antón, en el corazón del centro de la ciudad, no ha perdido su atractivo, donde conviven tiendas pequeñas y grandes superficies, mezcla de modas, juguetes, hostelería, joyería y otras actividades. Es el enclave comercial por antonomasia de Logroño, que puede presumir de zonas de tirón en una ciudad que tiene de todo y para todos.











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