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30 junio 2026

“LA HUERTA DE SARRAMIÁN”, DE TRASPASO


“Gracias a todos…de corazón”

Carmen y Félix, con muchas felicitaciones en el adiós


Ha sido una mañana de abrazos, felicitaciones y a disfrutar ahora sin agobios. Ha sido el último día de la actividad de Carmen y Félix en “La Huerta de Sarramián”. La tienda ha sido un ir y venir de amigos, clientes, compañeros del comercio y también de políticos, que muchos han leído en nuestro digital de ayer que el matrimonio que ha regentado “La Huerta de Sarramián”, se jubila hoy. Una tienda, parada obligada para hacer la compra del día, verduras, patatas, lechugas, tomates, puerros y así, durante 22 años en el  negocio de la alimentación, pequeño comercio.


A media mañana, el local se ha ido llenando de gente para expresarles su alegría por la buena noticia de su jubilación, en tiempo y forma, salud excelente y mucha vida por delante. Han pasado los concejales Miguel Sáinz, Ángel Andrés y Laura Arrieta; Fernando Cortezón y Florencio Nicolás de la FER  y de la Cámara, el expresidente Pedro Sanz, amigos y compañeros de otras asociaciones y un sinfín de comerciantes y vecinos a los que Carmen y Félix han correspondido con un “Gracias por todo, nos seguiremos viendo “en un ambiente magnífico, casi de fiesta.

Carmen y Félix dejan un comercio de la alimentación que ha sido, en los concursos agrícolas, acaparador de premios por la calidad de sus productos y pasan a disfrutar de hijos, nietos, cuatro, y amigos. Buena gente esta pareja de logroñeses, por muchos años.












29 junio 2026

COMERCIO MINORISTA

 


Carmen baja la persiana 

La dueña de ”La Huerta de Sarramián” se jubila, traspasa la tienda y renuncia a la Presidencia de la Asociación Zoco

A punto de cumplir los 68 años, el 16 de julio por más señas, este martes, fin de junio, Carmen Pablo echa el cierre a su tienda. Podía no acelerar y esperar algún año más y que siguiera el reloj pero no: echa pie a tierra, después de 22 años de madrugadas, sin festivos, detrás de la caja, miles de números, sin horas para servir a los clientes, que ya son amigos, con días felices y también momentos dolorosos, siempre con su marido Félix, compañero y esposo en tantas aventuras. En realidad, se llama María Mercedes Carmen Pablo: “Como nací el 16 de julio el día de la Virgen del Carmen, en Murillo, mi pueblo, me bautizaron con un nombre tan largo”, justifica sin rubor. La última de siete hermanos, un “descuido” a los cuarenta años de la madre.


Decía el sabio Julián Marías que hay dos formas de historiar una vida: el relato del pasado y el presente… Ambos, al caso, significan un elemento fundamental por excelencia porque la vida no ha tenido fronteras para nuestro personaje. Carmen es hortelana y vendedora por vocación en las dos últimas décadas y reivindicativa por demás, presidenta de la Asociación comercial Zoco, defensora del comercio de barrio, que salvaron la vida, ella y su marido, gracias a su perro. Se llamaba Stewie y les salvó de morir en un incendio. Encaja en el estereotipó de mujer empoderada que ha roto más de un techo de cristal.


Echa la vista atrás y recuerda que estuvo de la escuela hasta los 13 años y, como, al principio, no le tirada el campo, entró a trabajar en la fábrica de Torquemada, en Varea, siete años hasta que conoció a Felix y decidió ir a vivir a la carretera de El Cortijo. Siete años estuvo viviendo en la calle Vélez de Guevara y al llegar su segundo hijo Cristian, se trasladó a vivir a la huerta y allí sigue en el número 44 de la carretera. No se le ha puesto nada por delante, trabajando en la huerta, ayudaba a jornaleros. Ha vendido en Merca Rioja, a los establecimientos de Logroño, a gente de Varea. Al abrir la tienda, fue fácil dar con el nombre: “La huerta de Sarramián”, el apellido ilustre de agricultores. Ella y su marido fueron los primeros hortelanos de Logroño en dedicarse a las hortalizas. Hoy su huerta tiene fanega y media, pero, en tiempos, pasaban de las cuarenta. Su hermana mayor regentaba una tienda y decidió jubilarse. Les propuso quedarse con el negocio y hasta ahora: primero en Ronda de los Cuarteles y después, en Gonzalo de Berceo. Les ha ido bien con una clientela con la que quiere compartir los años de amistad: ”Nos llevamos los mejores recuerdos y anécdotas maravillosas de personas que llamamos amigas.”


LA PERICIA DEL AGUA POTABLE. Carmen salió pronto en los papeles. No tenía agua potable en la carretera del Cortijo, año 1.999, y no le hacían caso en el Ayuntamiento de Logroño. Puesta a luchar, aprovecharon los vecinos la Cuaresma, recogieron 9.500 firmas y, con ayuda de Conchi Bravo, aterrizaron en Bruselas a ver a Esther Hérranz y más tarde plantearon la petición al Defensor del Pueblo y les dio la razón. Ganada una batalla, les saltaba ganar la guerra: todos los días, los vecinos, en turnos, bajaban a por agua a la fuente que está en una de las esquinas del Ayuntamiento con unas botellas de lixiviado, que era el líquido negro que salía del vertedero. Al final, el sentido común de la reivindicación se impuso y en 2004 consiguieron agua potable. Desde entonces, conmemora el vecindario la Fiestas del Agua, la fecha del 16 de julio, que es la festividad de la Virgen del Carmen en la ermita del Cristo.


La vida de Carmen no ha tenido fronteras y, aunque nade contra corriente, no puede quedarse quieta. Revolvió Roma con Santiago para darle vida a la asociación comercial Zoco porque, los que estaban, lo querían dejar. Entre siete u ocho comerciantes, la levantaron y le tocó ser presidenta hasta ahora. Sus reclamaciones han sido constantes, unas con éxito y otras con fracaso, porque los políticos se enreden en promesas y palabras. Ha estado metida en mil “fregaos” por su calle Gonzalo de Berceo o en iniciativas para dar vida al Parque de la Cometa.


LOGROÑO Y EL COMERCIO MINORISTA. Por cargos no será. También es presidenta del Consejo Riojano de Comercio, siempre sin cobrar ni un euro y se va con un pesar por lo que ha luchado hasta el último suspiro: el comercio minorista. ”Logroño, sin el pequeño comercio, es una ciudad muerta, sería triste pasear por unas calles sin comercio”, reclama y se lamenta: “A Logroño vienen, no nos engañemos, menos clientes de los pueblos y la gente de Navarra y Rioja Alavesa, que compran un día a la semana la carne, la fruta, cada día tienen menos sitios para aparcar. El Ayuntamiento tiene que darle una vuelta a esta situación y a un sector que empuja la economía de nuestra ciudad”.


En la despedida, no quiere ponerse dura, ni abrir heridas: “Ahora nos toca empezar un nuevo proyecto, vivir con gratitud y sin horarios. Nunca hubiéramos podido llegar donde estamos sin los clientes. Gracias a todos por confiar en nosotros y en “La Huerta Sarramián”. Gracias de todo corazón”.


El relato camina a su final y no hemos dicho que Carmen va a dar todavía guerra, cuidando a sus cuatro nietos, reivindicando mejoras para la carretera de El Cortijo, que no abandona, apuntándose a pilates, a baile. Es mujer de fuertes convicciones religiosas y también, políticas: pertenece a la Cofradía de la Virgen de la Esperanza, a la Virgen del Cortijo, de San Esteban y asiste en la iglesia de Palacio a la novena de San Nicolás.


Carmen renuncia a la Presidencia de la Asociación Zoco, ligada a su actividad comercial y mantiene, hasta cuando sea, el mismo cargo en la carretera de El Cortijo. El negocio de “La huerta de Sarramian” se traspasa. Es el final de etapa, dejando abierta la puerta a otra aventura. Estaría bueno, ya sin Carmen, inexorablemente.