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21 febrero 2026

PARQUE DE LA COMETA

 

EL ALCALDE, EN EL PARQUE DE LA COMETA, Y COMPARTIENDO CHARLA CON  LOS USUARIOS DEL CENTRO DE PARTICIPACIÓN CÍVICA


 “Hola, ¿qué tal vamos?”


Alcalde, concejales, miembros de asociaciones del Distrito Oeste y algún pequeño , en la zona de juegos del parque La Cometa.

El puesto de alcalde es el más expuesto a la gente y el más agradecido.  El acalde no está a tiempo parcial, ni tiempo a completo. Tiene una vida próxima a las 24 horas, ejerciendo el cargo. Esta no es una verdad de perogrullo, esto es así y ya está. Pongámonos que hablamos del de Logroño.


Este jueves, a tarea vencida, cerró el despacho y se fue hasta el parque de La Cometa, en compañía de los concejales Jesús López y las concejalas Laura Arrieta y Laura Lárazo, tirando de carro con su primer bebé, vecinos y vecinas del barrio, y contemplar cómo de chulo ha quedado el espacio de juegos, con su nuevo suelo, que ya le tocaba. Todavía correteaban algunos niños con los que se entretuvo un rato y, compartió con una niña que hizo el contrapeso en uno de los juegos.


EL CENTRO DE MAYORES, UNA PASADA. Enfrente está el Centro de Participación Cívica, el Hogar de Jubilados, para entendernos. El alcalde, que era lo que le pedía el cuerpo, entró a su interior, amplia la sala, a rebosar de los vecinos y vecinas del entorno, echando la partida, tomando un chocolate con churros o, simplemente, de charla con un grupo de amigas. ¿Qué tal, cómo vamos?, saludó el alcalde. No iba a darse un baño de masas, pero tiene templanza, diálogo. Saludó a los presentes, pasando por todas las mesas y hay unas cuantas en el gran salón centro. Sin complejos, sin soberbia, sin prometer los cielos, fue saludado, uno a uno, que le preguntaron sobre las aceras, la calzada, los árboles, la limpieza,  el tráfico, las obras, todas esas cosas del día a día de un barrio para terminar tomándose una caña antes de la despedida.


Ya, sobre la marcha, se acercó hasta la Cafetería D2 y al bar Zona Oeste para cerrar la ronda con elogios a la zona que la ve con pulso y vidilla. Un vecino le llevó la contraria, cordialmente, un poquito, encajando la crítica sin confrontaciones, sin complejo ni soberbia.


Conrado Escobar es un alcalde de calle, como apuesta personal y no ha perdido fuelle. A las nueve y media, a recogerse, prometiendo volver.

Postdata. La concejala, tras su embarazo feliz, bien gracias, retoma sus responsabilidades políticas este próximo miércoles. Eso dijo.